martes, 26 de julio de 2011

Uñas azules, ojos cansados, agitarse cuando subís las escaleras, cuando querés decir algo y no podés. Anhelo, grito, lloro por dentro. No es más que mi fuerte realidad. Busco, guardo y vuelvo a abrir los ojos. Contemplo mi mano, a veces seca, hasta un poco colorada, cansada. No puede dejar de llorar palabras. Escribe despacio, se vuelve a agitar. Dibujan una mirada, perdida, ligeramente anulada. Refleja el sol, de la noche más soñada. No vuelve para atrás, no deja de avanzar. Preguntas que no esperan respuesta. Respuestas inesperadas.
No existe autor, ni persona mal hablada. Existen líneas, que reflejan más de una mirada.

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