sábado, 8 de octubre de 2011

Cómo viven de la mentira, de la obsesión, de la apatía.
Se alimentan de sobervia, de angustia, y se les va la vida.
No tienen sueños, sueñan que los tienen.
No desean, sólo envidian incoherentemente.
No corren, ni frenan, simplemente no avanzan, o retroceden.
No sienten? no cuentan, nadie sabe, y definitivamente, a nadie le interesa.
Terminan como almas vacías, y llenas de pena.
No intentan dar lástima, sólo ellas se condenan.
Solas, olvidadas, no tienen fe; hasta se sienten desplazadas.
No son marginadas, viven con nosotros, sólo están aisladas, o se visten como otros.
'Son como el vecino de al lado' , y algunos ni siquiera tienen retorno.
Los consideran hipócritas, pero no son más que mentirosos.
Lo creen ellos, lo creemos nosotros, y así creamos un mundo,
que será loco, pero está simplemente dentro de otro.
No les falta la consciencia, no les falta el anhelo,
tienen un perfecto sentido, y un cuerpo, tan fuerte como su convensimiento.
No los creo distintos, ni perfectos, ni tampoco especiales.
Nacieron normales, con los mismos razgos, hasta con el mismo entorno.
Para algunos serán raros, pero para otros, ahora, se los consideran neuróticos.

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