martes, 21 de febrero de 2012

por dónde empezar..
qué pasaría si relacionáramos, la cantidad de veces que una persona que habita en una ciudad llegó en su vida y cómo lo hizo, a pelearse con otra persona; con la manera y decisión que uno elije para enfrentarnos a nuestros problemas en la vida.
qué pasaría si en medio de una charla, llevada a cabo de una forma muy pasional y de contenido censurado para quienes cuentan, uno de los parlantes saltara enérgicamente entre medio del alboroteo , resaltando su tenue voz, y contándoles en tonos de picarés que hace 3/4 del tiempo recorrido dentro de aquel congreso, que se encontraba , grabando, con su ignorado equipito musical, la conversación llevada a cabo bajo estímulos totalmente reprochables , en circunstacias, totalmente inapelables, en manos de aquel individuo anteriormente prejuzgado. Piénselo bien por seguridad.
Qué pasaría si te encuentras escuchando impetuósamente a un individuo muy sobreestimado, entrando indetenidamente en su relato, y absorviendo, cada imagen obtenida, poco a poco pero intensivamente, dentro de tu disco duro; y de pronto, un tercero no identificado se apareciera para encajarte una super bofetada sobre tu pómulo derecho, haciendo que consecuentemente tu torso seguidamente a tu cuello, haga mirarte hacia tu izquierda, para que así te choques con un cartel ,de una vieja librería de estilo antigua muy famosa en tu barrio, donde se dislumbre sobre anunciario, una imagen, del muy estacado escritor en el área de las tragicomedias, que se asemejara casi completamente, al individuo que vos estás escuchando.
analizan por generaciones, las disocian y las desdoblan, se pierden de sus raíces, y las renombran, no las vuelven a unir, no las comparan , no las reconocen, lo ignoran, no unen el rompecabezas, no saben que cada una es tan sólo una pieza, de una misma generación.
Qué harías si te escucharas a vos mismo? qué pensarías? cuál sería tu primera impresión?
" dime con quién andas y te diré quién eres? " por qué tendemos a pensar a primera vista, sólo el sentido negativamente juzgable a aquella frase.
por qué parece sonar más interesante, comer un alfajor en la Rue de Rivolí que en Avenida Rivadavia ?
qué pasaría si el miedo no nos diera inseguridad?
qué pasaría si entendiéramos que no existe ni la piel blanca ni negra, y optáramos la conclusión que no son más que el mismo grado de matiz enparelado, de un mismo tono cuyos dos extramos no alcanzados son justamente, el blanco y el negro.

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