sábado, 3 de noviembre de 2012

Parfum

me es inevitable caminar sobre el cemento barrial sin buscar ese aroma que sólo le pertenece al ser más anhelado por mis reprimidos deseos pasionales , como si esa caricia pudiera calmar la química de mi cuerpo, y sublimarla por completo, dejando una saciedad decreciente que vuelve a colapsar ininterrumpidamente cuando su efecto caduca, provocando que la sangre desesperada tome la posesión de mis tejidos superficiales, dilatando mis poros, inundando de un rojo intenso mi esclerótica, como una salvaje especie hambrienta retorcida por el dulce dolor y la cólera de lo prohibido. 
Inevitablemente, como un ñiño con su último caramelo, rodeo instintivamente tu rastro plasmado en la armoniosa unión de poliester y algodón, adorándolo en su cercana expiración, disfrutándolo como si pudiera evocarme a esa plenitud emocional que sólo en tu compañía percibo.  
Y busco contemplarte, inevitablemente, proyectando una precaria recopilación de tus rasgos, en mi ensueño. Ilusión óptica que se desvanece como la niebla del alba cuando intento reconocerte con la palma de mi mano ya casi frustrada. Y así, una y otra vez, la escena cambia al ocaso, y mi alma se disipa entre la nebulosa decepción. La humedad le gana al suave y sumiso aroma de tu esencia, y te pierdo. Otra vez.

No hay comentarios: