domingo, 30 de junio de 2013

Bueno, por dónde empezar.
Parece inalcanzable, efectivamente las emociones pueden desbordar el alma y hacerte sentir un montón de masa amorfa en expansión, que puede terminar en explotar y disiparte.  Eso da miedo.
Sentís que perdés el control de vos mismo, es un desconocimiento consciente que te atrapa, te fascina. Paradójicamente resulta tan intenso que se vuelve casi una adicción. Te sublima.
En ese mismo instante, que no es más que puro tiempo, pura proyección
no podés detenerte a pensar. No podés porque sos puro fluir. Ya no distinguís entre tu materia y tu espíritu. Se vuelve excesivo para tu razón e inmediatamente intentás ocultarlo, suprimirlo, agotarlo a lo material y tangible. Lo reprimís,
o al menos lo intentás, no?
pero es sublime!
te das cuenta que no se puede, porque simplemente está ahí
es real, es esa nada, o más bien, aquello que te vuelve una nada absoluta.
Es posible?
Una inmensidad colmada de pura intencionalidad. Como si fueras parte del todo.
Casi imposible de reducirlo en unas cuentas palabras, porque es pura experiencia.
Sos un bastardo lleno de helio que se halla suelto en el cosmos.
Jajaja, re poético eh...

eso es el amor,

no es a caso suficiente justificación para guardarlo, esconderlo, y simular que no lo viviste?

que irónico el humano.

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