sábado, 8 de febrero de 2014

¿Y qué hay de si nos sumergimos de a poco?
Bien sostenido, acariciando cada instante, cada nota, cada respiración.
Qué hay del vértigo, de la tensión, del espasmo , del delirio y la tentación.
Qué tal si no hablamos de nada, si la nada nos habla  y a penas conseguimos hilvanar algunos intentos con sus palabras. Que tal si nos desarmamos, nos derretimos , nos deshacemos como piezas rotas de algún todo que en algún momento se sintió individual.
Que tal del influjo, del stop and go, del preludio enunciador.
Qué hay de la brisa, del estanque, de la sombra asomándose cadenciosa por el jardín que acabás de sembrar.
Qué hay de sublevarse, de la redención, de los puntos suspensivos, del empuje.
Qué hay de la metamorfosis, del carácter, del marco y la comprensión.

No hay comentarios: