domingo, 18 de diciembre de 2016

Te quiero

Y te abracé, me acerqué suavemente a tu cuello para disimular que tomaba muestras de tu aroma, acaricié tu piel mientras hablabas, saqué algunas pocas fotografías de tus manos para mi memoria visual, al menos las que el tiempo y la charla y la birra me permitió. Tu mirada... simplemente no podía. Si supieras lo que veo cuando te veo. Las medidas de tu cuerpo, cuánto más alto, hasta dónde tus piernas y cuánto me rodean tus brazos. Te sentí más pequeño, ¿cómo es posible? El silencio nos sentaba bien ¿para qué tantas palabras si el espacio estaba lleno?  Mi mente repetía cual radio "Te quiero", y esta bien. Tu abrazo ya no era tu abrazo, diferente, diferentes eran tus labios posados en mi piel, y dolía. Y está bien, otra presencia, otro momento, nuevo, y tomaba registro como si fuese la primera vez. Y tus ojos, tiernos, con ese cándor que convertía en banales todas las palabras posibles, explicaciones, intentos...
Y tu mirada... sí, me decía "te quiero". Y está bien.

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